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Gabriela Scarafioca’s Story

To start, can you tell us a little about yourself?

I was born in Argentina and I’m a psychologist. In 2011 I saw a job advert and it was about this organization. I had travelled to Peru before and liked it a lot. Where I was working was a mental health clinic which was a little stressful because it can be difficult to work with mental health patients. I liked it, but I wanted a change and they chose me for this job and that’s how I came to Peru, thinking I would stay for one year but, in the end, I liked it so much that I’ve been here for almost 9 years. 

What is one of your best memories with SVP?

I have a lot. Many. Moments with the girls, walks, birthdays. Life lessons always happen with girls, right? But the thing I like the most, or what inspires me to work with them is that I think that what we are giving them here as an organization is a very important tool for their lives, because if they weren’t here then many of the girls wouldn’t be able to study because they have no place to stay, or no money to pay for a room in the town. We try to teach them lessons in school but more importantly to instill values in them to be good girls that value themselves, that can choose what they want to do with their lives. And we, myself along with Carmen and the other colleagues, always try to support them and to guide them when necessary.

In your role as director, what are your main responsibilities?

My main responsibility is to check that everything is ok, that the girls are ok, that the teachers show up to the tutorials, that the girls have everything they need, that they are healthy – because sometimes they get sick and need to go to the doctor. My other responsibility is taking care of the financial side of things, working according to our budget and seeing what we can and cannot afford. We have lots of volunteer groups who visit us here to help us internally, so I need to accompany them during their time here and make sure they are happy and enjoying the activities. Another of my responsibilities is to communicate with the parents to let them know how their girls are doing. More or less, a bit of everything, but above all, trying to ensure that the programmes are all running well. 

In your job, what is the thing you like the most and the thing that you find the most difficult?

The thing that I like the most is to be with the girls, to share afternoons with them because I feel that we have a serious responsibility to take care of their growth. When they come here they are 11 or 12 years old and when they leave they are grown women of 17 or 18. In those 5 years, so much happens in their lives – and this I love, to experience this with them. The most difficult thing can be to secure funds to ensure the continuity of the organisation and to guarantee their education.

Do you like Ollantaytambu? Are there many differences between Peru and Argentina?

I love it. Right now I can’t imagine leaving here. This job is my life. And, well, the differences with Argentina is some senses are quite noticeable because we have other customs. Some customs I continue here but others are completely Peruvian. I try to live as close to the Peruvian way of life as possible, I participate in activities in the community, I cook Peruvian food, I’ve learnt a lot about many celebrations here and the calendar of Peruvian festivals.

What is a dream that you have for SVP in the coming years?

I have the hope that education will be a right for everyone. That it will not only be a right for the few. I hope that the state will be present, especially in regions with the greatest need.  I have a dream of a more equal life for everyone. And I think that the next generations will transform this, little by little. At least, that’s my hope.

¿Para empezar, puedes contarnos un poco sobre ti?

Nací en Argentina, soy psicóloga. En el año 2011 vi un anuncio de trabajo y era sobre esta organización. Había viajado a Perú y me había gustado mucho. Donde estaba trabajando que era una clínica de salud mental, estaba un poco estresada porque es un poco difícil trabajar con enfermos mentales. Me gustaba, pero quería un cambio y me escogieron para este trabajo y así fue que vine a Perú pensando quedarme un año trabajando acá pero al final me gustó mucho y ahora han pasado casi nueve años.

¿Cuál es uno de tus mejores recuerdos con SVP?

Tengo muchos, muchos. Momentos con las niñas, paseos, cumpleaños. Las vivencias que ocurren siempre con las niñas, ¿no?. Pero lo que más me gusta, o lo que más me inspira para trabajar con ellas es que pienso que lo que les estamos brindando aquí como organización es una herramienta muy grande para su vida porque si no estuvieran acá muchas niñas no podrían estudiar, porque no tienen donde quedarse o no tienen dinero para pagar una habitación en el pueblo.  Tratamos de que aprendan los contenidos del colegio pero más nos importan los valores; que sean buenas niñas que aprendan a valorarse a ellas mismas, que puedan escoger qué quieren para su vida. Y nosotras estamos con Carmencita y con las otras compañeras siempre intentando apoyarlas y orientarlas si es necesario.

En tu papel como directora, ¿cuáles son tus principales responsabilidades?

La principal responsabilidad es supervisar que todo esté bien, que las niñas están bien, que los profesores vengan para asistir con las tutorías, que no le falta nada a ellas, que estén sanas porque a veces se pueden enfermar y necesitamos llevarlas al médico, y después, como otra de las responsabilidades grandes es la utilización de los fondos.  Tengo que ver según los presupuestos que tenemos en que podemos gastar y en que no. También recibir a los grupos de voluntarios que vienen a apoyarnos, acompañarlos durante los días que están aquí, tratar de que estén felices y disfruten de la actividad. Otra de mis responsabilidades es la comunicación con los papás para informar cómo están sus niñas.  Es un poco de todo, pero sobre todo supervisar que todos los programas estén bien.

¿En tu trabajo, qué es la cosa que te gusta más y la cosa que encuentras más difícil?

Lo que me más me gusta es estar con las niñas, compartir las tardes con ellas, revisar sus actividades.  Tenemos una responsabilidad grande de cuidarlas en su crecimiento, cuando vienen aquí tienen once o doce años y se van señoritas con diecisiete o dieciocho. En cinco años, pasan muchas cosas en sus vidas, entonces eso me encanta– estar con ellas. Y lo más difícil quizás es conseguir fondos suficientes para asegurar la continuidad de la organización y poder garantizar su educación.

¿Te gusta Ollantaytambo? ¿Hay muchas diferencias entre Perú y Argentina?

Me encanta. Ahora mismo no me imagino saliendo de Perú.  Este trabajo es mi vida. Y bueno, las diferencias con Argentina en algunos sentidos son bastantes porque tenemos otras costumbres. Algunas las mantengo acá, pero otras son netamente peruanas. Trato de vivir mi vida lo más parecido que puedo a los peruanos, participo en las actividades en la comunidad, cocino comidas peruanas, he aprendido de muchas fiestas y los calendarios de festividades peruanas.

¿Qué es un sueño tuyo para SVP en los años que vienen?

Tengo la ilusión de que la educación sea un derecho para todos y todas. Que no sola sea un derecho de pocos. Tengo el deseo de que el Estado esté presente, sobre todo en aquellas regiones con mayor necesidad. Tengo el sueño de una vida más equitativa, con más igualdad. Pienso que las próximas generaciones irán transformando esto poco a poco. Al menos, esa es mi esperanza.