Make a monthly donation on JustGiving for Laff. Please Donate

Cusco 13 de noviembre del 2020

Vamos 4 días de manifestaciones consecutivas. Lima, Cusco, Arequipa, Ayacucho, Trujillo, Puerto Maldonado…¡El Perú entero levanta la voz! El lunes 9 de noviembre el congreso votó a favor de la vacancia del presidente Martín Vizcarra por “incapacidad moral permanente”1. Hasta el día de hoy el Tribunal Constitucional sigue sin pronunciarse sobre la legalidad de este acto, pero de lo que sí podemos estar seguros es que el congreso no ha actuado en representación de la ciudadanía. 

El Poder en el Perú está dividido entre el Ejecutivo (Presidencia y Ministerios), Legislativo (el congreso) y el Judicial (Corte Suprema). Los peruanos votamos cada 5 años por nuestro presidente, y dependiendo de los resultados de las elecciones los escaños del congreso se reparten entre los distintos partidos proporcionalmente a los votos emitidos en la primera vuelta. La cifra repartidora utilizada permite que en el congreso haya una mayoría opositora. Esto fue lo que sucedió en las elecciones del 2016. El partido con mayor votos en primera vuelta fue el de la candidata Keiko Fujimori; Fuerza Popular (39.8%). Pero como se necesita alcanzar el 50% para ganar, las elecciones pasaron a una segunda vuelta que ganó el candidato Pedro Pablo Kuczyinski. Esto llevó a que Fuerza Popular obtenga con 73 escaños la mayoría en el congreso mientras que el partido PPK solo 17. 

Tener una mayoría opositora y obstruccionista en el congreso puede presentar un gran riesgo para la gobernabilidad. Así fue con el gobierno de Kuczynski, cuyo congreso hizo todo lo posible para sacarlo del poder. En menos de dos años, los constantes ataques de la oposición, incluyendo dos pedidos de vacancia, consiguieron la renuncia del presidente el 23 de marzo de 20182. Es así cómo Martín Vizcarra asumió la presidencia ese mismo año. 

Lamentablemente, la crisis sanitaria y económica en la que entró el país debido a la pandemia no ha sido suficientemente para que el congreso ponga las necesidades del Perú por encima de sus propios intereses. Si bien la respuesta del Estado frente a la crisis deja mucho que desear, nadie estaba pidiendo la renuncia o vacancia del presidente. Menos aún a 5 meses de convocar elecciones. Pero el congreso, oblivio al sentir de sus ciudadanos, siguió adelante con su persecución del poder y realizó nuevamente un pedido de vacancia hasta llevar al presidente del congreso, Manuel Merino, al poder. 

Tenemos un congreso que actúa sin respeto a la ley ni a los principios democráticos. ¿Cómo es esto posible! 

Parte de la explicación, está en que la vigilancia ciudadana es débil en nuestro país. Por años nos hemos hecho los de la vista gorda ante la corrupción de nuestros políticos. Los peruanos hemos tomado por sentado que la política es sucia y que por eso es mejor no involucrarse. No nos hemos sentido representados pero tampoco hemos venido exigiendo esa representación. Hasta ahora. 

Desde el lunes, las redes sociales se han llenado de testimonios de personas jóvenes reconociendo su falta de involucramiento con la política y sus ganas de cambiarlo. “¿Qué puedo hacer por mi país?” preguntan. Salir a las calles es una opción3. Las manifestaciones pueden ser muy poderosas y ya hemos visto que varios políticos comienzan a cambiar sus discursos para alinearse al malestar de la población. El hashtag #MerinoNoEresMiPresidente se apodera de twitter y la opinión pública gana protagonismo en los medios. 

Tenemos que salir a las calles para hacerle saber a los políticos de nuestro país que la patria es de todos y que un político no puede hacer lo que le da la gana con ella, que estamos aquí para protegerla, por que nos importa y nos corresponde. Hay que salir hoy, mañana y pasado (con respeto y precaución) para dejar un precedente y para recordarnos a nosotros mismos que nuestra voz y capacidad de organización tienen poder.

Pero nuestro involucramiento no puede terminar allí. Si no queremos que los políticos nos sigan atropellando, tenemos que comenzar a ser más activos en la vida política de nuestro país. Tenemos que procurar estar informados y aprender a abrir espacios de debate respetuosos y constructivos donde el objetivo del diálogo no sea imponer una postura sino cuestionarla. Olvidémonos de eso que “en la mesa no se habla de política ni de religión” por que si no nos educamos al respecto, seguiremos siendo víctimas del voto desinformado. 

Hagamos uso responsable de los mecanismos de participación propios de la democracia. Comencemos por definir qué queremos para nuestro país y qué es lo que nos ofrece cada partido y cada candidato. Generemos espacios de diálogo que nos permitan ampliar nuestro conocimiento a partir de la escucha e incentivemos a los que nos rodean a ser activos en el ejercicio de su ciudadanía también. 

Luego podemos pasar a organizarnos, unirnos a movimientos que sean capaces de canalizar nuestras demandas adecuadamente. Seamos nosotros, los ciudadanos de a pie, los que pongan los puntos en la agenda política. Mantengámonos siempre vigilantes y hagamos uso del control social para mejorar la calidad de la gestión pública. Denunciemos siempre la corrupción y la injusticia tanto en la esfera pública como la privada. Usemos la voz y sobre todo confiemos en el poder de la ciudadanía. Lo peor que nos puede pasar después de esta crisis, es volver al silencio y a la indiferencia. 

English translation:

It has been 4 consecutive days of protesting in Lima, Cusco, Arequipa, Ayacucho Trujillo, Puerto Maldonado and the rest of Peru. On Monday the 9th of November, congress voted to impeach president Martin Vizcarra for “moral incapacity”. The  Peruvian Constitutional Court has yet to justify itself  with regards to the legality of this act, but what we can be sure about is that congress has not acted in representation of the will of the people. 

Power in Peru is divided between executive (President and ministers), legislative (congress) and judiciary (Supreme Court). Peruvians vote for president every 5 years and the distribution of the congressional seats is determined by the result of the election. According to the formula applied, it is possible to have a congress where the majority of members are part of the opposing party. This is what happened after the 2016 elections: the party with the most votes in the first round was Fuerza Popular (39.8% of votes). However, a candidate needs more that 50% of votes to win the elections, so the elections moved to a second round that was won by Pedro Pablo Kuczinski from the party Peruanos Por el Kambio (PPK). As a result of this process, Fuerza Popular obtained 73 congressional seats while the PPK party only had 17. 

Having an opposing majority in congress can cause a big threat to governability as the opposition can obstruct proposed legislature. This was evidenced during Kuczynski’s government, in which the congress did everything in their power to remove him. In less than 2 years, the constant attacks from the opposition, including two demands for impeachment, achieved the president’s resignation on the 23rd of March of 2018. This is how Martin Vizcarra came to power that same year. 

Unfortunately, the sanitary and economic crisis in which the country finds itself due to the pandemic has not been enough for congress to put the people’s needs first. Although the Government’s response to the crisis could have been far better, no one was really asking for the president’s resignation. Even less so as the next elections are only 5 months away. But the congress, indifferent to the nation’s wellbeing, moved forward with its pursuit for power and called for impeachment until Manuel Merino, president of the congress, was given the presidency. 

So, we have a congress that does not care about the law or democratic principles. How is this possible?

An explanation could be found in the weak culture of citizen participation in the country. For years, we have looked the other way from our corrupted politicians. We Peruvians have taken for granted the fact that politics is dirty and it is better not to get involved. We have not felt represented but we have not demanded that representation either. Until now. 

We need to take to the streets and let the politicians of our country know that the nation is ours and it is not for politicians to do with as they please. They need to know we are here to protect it, because we care and it is our duty. Let’s take to the streets our voices today and tomorrow  (with precaution and respect) to set a precedent and remind ourselves that our voices and organizational capacity are powerful.  

But our involvement should not stop there. If we do not want politicians to keep on taking advantage of their position, we need to start being more active in the political life of our country. We need to be informed and try to open up space for respectful and constructive debate where the aim of the dialogue is not to impose an opinion but to question it. Let’s let go of the idea that there should be ‘no politics or religion at the dinner table’, because if we do not allow ourselves a space for education, we will remain victims of the uninformed vote. 

Let’s make good use of the institutional mechanisms of representative democracy. We can start by defining what we want for our country and what does every party and candidate offer. Let’s open up a space for dialogue that allows us to share our knowledge and develop our ability to listen, and let’s encourage everyone around us to be active participants of democracy. 

Then, we can move on to join organizations capable of channelizing our demands appropriately. Let us be the ones who decide what the political agenda should be. Let’s remain vigilant and make use of social control to improve the quality of the public services delivered. Let’s always denounce corruption and injustice within the private and public spheres. Let’s use our voices and, above all, let’s trust in the power citizens have in a democracy. The worst thing that could happen after this crisis, is that we go back to silence and indifference.