Make a monthly donation on JustGiving for Laff. Please Donate

The LAFF team at the Cusco Climate Strike

“What’s it like to work at LAFF?”

The most common question I get asked by friends, family and prospective LAFF volunteers is: what do you actually do? What’s it like to work at LAFF? It’s a good question but not as easy to answer as you might think. 

I could be cheesy and say: ‘we change lives’. And that’s true. In the three months that I’ve been a volunteer at LAFF, I have seen the direct impact that the organisation has on young people in the Cusco region. Without the support of LAFF, girls from isolated communities in the Sacred Valley would not be able to make it to school. Without LAFF, vulnerable young boys would be left to fend for themselves on the streets, and teenage mums would have to sacrifice education and sometimes their families to raise their children. 

But that doesn’t answer the question of what do I do at LAFF. I have volunteered for three months as Programme Coordinator, a role which allows you to gain insights into different areas of the NGO and how it works. Primarily, my role is to assist the Programme Manager, Marcela, to manage the programmes LAFF runs and work with the partners to make sure they have what they need to fulfil the programme goals. 

The LAFF team completing an audit at Casa Mantay

A Day in the Life

It would be much simpler if I could give an outline of what an average day is like at LAFF. The thing is, there is no ‘average day’ at LAFF: one of the best things about this role is that everyday and every week is different. One day, I might be inputting grade results into our central data base, the next I’m working with Marcela on the new strategic plan, and the next I might be visiting one of our partners to support them in building their capacity for greater sustainability and impact. Because we’re still only a small team, we all get to see different aspects of how the NGO works and contribute to the different areas which enable LAFF to function effectively. 

That said, an ‘average day’ takes place in our office near the centre of Cusco. On Mondays, we have our team meeting where we discuss the progress we made in the previous week and set the agenda for the week ahead. Best bit about Mondays: potluck lunch! We all bring a dish and unwind after what can be a long, but productive meeting. On other days, you’ll find us having lunch at the local market (which boasts the best soups ever!) or at what we’ve affectionately named ‘snack shack’, a sandwich place round the corner which sells the best sandwiches for what equates to about 50p!

Anyway, back to the work. Obviously it’s not all exciting stuff: there are days where you’re inputting data into databases, or having to use maths you’ve not thought about since you were 16 to figure out budgets (or maybe it’s just me who hates number crunching). But the majority of the work I do is genuinely stimulating. This past week for example, one day I was working on writing a grant application for a charitable foundation to raise money for our quality education programme; another I was drafting the quarterly newsletter to our supporters; the next I was working with my fellow Programme Coordinator and the Programme Manager on creating a new communications plan for the next five years; and another day I was writing a report on the progress of our menstrual cup project. 

The LAFF team at their biannual retreat

The Cusco Effect

At the end of the day, the LAFF volunteering experience is what you make of it, but I can guarantee that there will always be something to do. What’s great is that you can bring your own talents and experiences to make the role your own. Two of our core values are ‘caring and inspiring’, which means we value each individual and what they can bring to the team. LAFF is also committed to the development of its volunteers, setting goals and objectives to accomplish during your time here. 

Each role is different but we all work together at the end of the day to continue LAFF’s valuable work here in Cusco. For me, it has been a huge learning curve, but I now have a much greater understanding of how NGOs function and their role in development. I’ve also come away with a much clearer idea of where I want to go in the future, which for someone just coming out of university is quite a relief!

And of course, there’s life outside of the office. Cusco is a pretty special place. I’ve come to love this city of contrasts, of old and new, Incan and colonial, hot and cold, modern and traditional, Christian and Andean. The history, the culture, the stunning scenery, the food, the people, the breath-taking hikes – it all adds up to a unique and unforgettable experience alongside the work we do everyday with LAFF. 

I’m coming towards the end of my time here at LAFF. If I could, I’d stay even longer. I’m going to miss the dynamism and variety that is volunteering with LAFF, and of course life here in Cusco. What has it meant working for LAFF? Learning, lots of learning; variety and diversity of work; exploring and getting to know one of the most fascinating cities and regions in the world; improving my Spanish; gaining invaluable insights into NGO work and development more broadly; and contributing to making a real difference for disadvantaged young people in Cusco. 

Thomas Pickford

Un Día en la Vida de un Voluntario

El equipo LAFF en la huelga climática de Cusco

“¿Cómo es trabajar en LAFF?”

La pregunta más común que me hacen mis amigos, familiares y posibles voluntarios de LAFF es: ¿qué haces realmente? ¿Cómo es trabajar en LAFF? Es una buena pregunta, pero no es tan fácil de responder como podría pensar.

Podría ser cursi y decir: “cambiamos vidas”. Y eso es verdad. En los tres meses que he sido voluntario en LAFF, he visto el impacto directo que la organización tiene en los jóvenes de la región de Cusco. Sin el apoyo de LAFF, las niñas de comunidades aisladas en el Valle Sagrado no podrían llegar a la escuela. Sin LAFF, los jóvenes vulnerables tendrían que valerse por sí mismos en las calles, y las madres adolescentes tendrían que sacrificar la educación y, a veces, a sus familias para criar a sus hijos.

Pero eso no responde a la pregunta de qué hago en LAFF. He sido voluntario durante tres meses como Coordinador del programa, un papel que le permite obtener información sobre diferentes áreas de la ONG y cómo funciona. Principalmente, mi función es ayudar a la Gerente del Programa, Marcela, a administrar los programas que LAFF ejecuta y trabajar con los socios para asegurarse de que tengan lo que necesitan para cumplir los objetivos del programa.

El equipo LAFF completando una auditoría en Casa Mantay

Un Día en la vida

Sería mucho más simple si pudiera dar un resumen de cómo es un día promedio en LAFF. La cosa es que no hay un “día promedio” en LAFF: una de las mejores cosas de este papel es que cada día y cada semana es diferente. Un día, podría estar ingresando resultados de calificaciones en nuestra base de datos central, al siguiente estoy trabajando con Marcela en el nuevo plan estratégico, y al siguiente podría estar visitando a uno de nuestros socios para apoyarlos en el desarrollo de su capacidad para una mayor sostenibilidad e impacto. Debido a que todavía somos un equipo pequeño, todos podemos ver diferentes aspectos de cómo funciona la ONG y contribuir a las diferentes áreas que permiten que LAFF funcione de manera efectiva.

Dicho esto, un “día promedio” pasa en nuestra oficina cerca del centro de Cusco. Los lunes, tenemos nuestra reunión de equipo donde discutimos el progreso que hicimos en la semana anterior y establecemos la agenda para la próxima semana. Lo mejor de los lunes: ¡comida a la canasta! Todos traemos un plato y nos relajamos después de lo que puede ser una reunión larga pero productiva. En otros días, nos encontrará almorzando en el mercado local (que tiene las mejores sopas) o en lo que cariñosamente llamamos ‘snack shack’, un lugar de bocadillos a la vuelta de la esquina que vende los mejores sándwiches para qué equivale a aproximadamente 50p!

Bueno, de vuelta al trabajo. Obviamente, no todo es emocionante: hay días en los que ingresas datos en bases de datos o tienes que usar matemáticas que no has pensado desde que tenías 16 años para calcular los presupuestos (o tal vez soló soy yo quien odia el cálculo de números). Pero la mayoría del trabajo que hago es realmente estimulante. La semana pasada, por ejemplo, un día estaba trabajando en una solicitud de subvención para una fundación benéfica para recaudar dinero para nuestro programa de educación de calidad; otro estaba redactando el boletín trimestral a nuestros seguidores; el siguiente estaba trabajando con mi compañero Coordinador del programa y el Gerente del programa para crear un nuevo plan de comunicaciones para los próximos cinco años; y otro día estaba escribiendo un informe sobre el progreso de nuestro proyecto de copa menstrual.

El equipo LAFF en su retiro bianual

El Efecto Cusco

Al final del día, la experiencia de voluntariado de LAFF es lo que usted hace de ella, pero puedo garantizar que siempre habrá algo que hacer. Lo bueno es que puedes aportar tus propios talentos y experiencias para que el papel sea tuyo. Dos de nuestros valores centrales son “cuidar e inspirar”, lo que significa que valoramos a cada individuo y lo que pueden aportar al equipo. LAFF también está comprometido con el desarrollo de sus voluntarios, estableciendo metas y objetivos para lograr durante su tiempo aquí.

Cada posición es diferente, pero todos trabajamos juntos al final del día para continuar el valioso trabajo de LAFF aquí en Cusco. Para mí, ha sido una gran curva de aprendizaje, pero ahora tengo una comprensión mucho mayor de cómo funcionan las ONG y su papel en el desarrollo. ¡También he tenido una idea mucho más clara de hacia dónde quiero ir en el futuro, lo que para alguien que acaba de salir de la universidad es un gran alivio!

Y, por supuesto, hay vida fuera de la oficina. Cusco es un lugar bastante especial. He llegado a amar esta ciudad de contrastes, antiguos y nuevos, incas y coloniales, fríos y calientes, modernos y tradicionales, cristianos y andinos. La historia, la cultura, el paisaje impresionante, la comida, la gente, las caminatas impresionantes: todo se suma a una experiencia única e inolvidable junto con el trabajo que hacemos todos los días con LAFF.

Estoy llegando al final de mi tiempo aquí en LAFF. Si pudiera, me quedaría aún más. Voy a extrañar el dinamismo y la variedad que ofrece el voluntariado con LAFF y, por supuesto, la vida aquí en Cusco. ¿Qué ha significado trabajar para LAFF? Aprendizaje, mucho aprendizaje; variedad y diversidad de trabajo; explorar y conocer una de las ciudades y regiones más fascinantes del mundo; mejorando mi español; obtener conocimientos invaluables sobre el trabajo y el desarrollo de las ONG en general; y contribuyendo a hacer una verdadera diferencia para los jóvenes desfavorecidos en Cusco.

Thomas Pickford