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Carmen Pfuyo Marmani’s Story

Originally from Cusco, Carmen has worked and lived with the girls of the Sacred Valley Project in Ollantaytambo for two years. She told us about what it means to be a ‘mum’ away from home for 17 teenage girls…

When applying for the job, they told me I would practically complete the role of a ‘mum’

It is a very big term because as a ‘mum’ I have many functions: talking to the girls, organising their schedules, preparing meals, helping with homework, talking about personal hygiene, seeing how they feel – if they’re ill, happy, calm – to find out all of that you just have to live with them, day by day.

I have two children of my own.

My daughter is twelve, so they are like my daughters – I see all the girls as my daughters. I give them the same treatment with a lot of love. I’m very patient and sometimes I think they take advantage of it, but that’s why we’re here, isn’t it?

I live here: I go home on Friday morning and come back on Sunday afternoon. My children live in Cusco with my husband and mother. I don’t need to worry about them because from a young age I tried to instill good values in them, and now I can leave them in the care of my mother and husband. So I have no problem there – I am happy to work here at the project.

What we do is so important because there are many children who cannot easily access education.

There are girls who live in remote communities who do not have a school nearby. Some would have to walk for four or five hours to get to school, so it’s quite a challenge for them.

The project is a great help because first it is a place to stay, and then we provide food and everything they need for school. In the afternoon they have tutors to help with homework, and the main part of the work we do is to give them love and patience, as well as a space to talk, and listen to them.

Speaking as a mother – it is quite difficult to access a good education in Peru.

Sometimes the teaching in national schools isn’t very good, because you don’t pay anything. But if we do pay for our children’s education in a private school, the teaching is much better. For example, there are girls who come from national colleges starting secondary school here, who often can’t read or write well.

The problem is that often in remote communities there is no one in the schools who can monitor or control the educational processing, so there are teachers who are not doing their job well but nothing is done about it.

The best way to empower girls is to teach them, so that they can make their own decisions for themselves.

I wanted to work with children because I like to help. I like to share my knowledge, and I know that I can do something for the girls here that they really need. So if I have the ability to teach the child something good, I know that it will change her life and improve her opportunities in the future.

Generally, the girls feel happier here.

I don’t know too much about their lives at home, but they never want to go back. They want to be here on Saturday and Sunday, but we can’t let them because they have to share their time with their families.

I really appreciate the work LAFF does, especially the menstrual cup workshops.

Things like this are so important because these are little women we are supporting. From April we will start to monitor whether the girls like using the menstrual cups. Then they will let us know how they feel, if it’s good or bad, and they want to continue using them. It will be another experience to see.

The work that LAFF does is very good, and I know that you don’t only support this project but also other projects in Cusco. Really, thank you very much, in the name of the Sacred Valley Project.

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Carmen Pfuyo Marmani

Originaria de Cusco, Carmen ha trabajado y vivido con las niñas del Proyecto del Valle Sagrado en Ollantaytambo durante dos años. Ella nos contó lo que significa ser una ‘mamá’ lejos de casa para 17 chicas adolescentes…

Cuando yo aplique a este trabajo me dijieron que voy a complir practicamente el papel de una ‘mamá’.

‘Mamá’ es un termino muy grande porque cumples muchas funciones: hablar con las niñas, atenderlas, preperar los alimentos, enseñarles las tareas, hablarles sobre higiene personal, ver como se sienten – si estan contentas, estan enfermas, estan felizes, estan tranquilas – ver todo eso es compartir el diario con ellas, dia a dia.

Yo tengo dos hijos propios.

Mi hija tiene doce años, asi que ellas son como mis hijas – las veo como mis hijas. Entonces les doy el mismo trato, con mucho amor. Soy muy paciente y a veces creo que de eso se aprovechan, pero por allí estamos, no?

Yo vivo aqui: salgo el viernes por la mañana y vuelvo el domingo por la tarde. Mis hijos viven en Cusco con mi esposo y con mi mamá. No tengo que preocuparme por ellos, porque desde muy joven ya traté de inculcarles buenos valores, y ahora puedo dejarlos al cuidado de mi madre y mi esposo. Entonces por ese lado no tengo problemas. Yo estoy feliz de trabajar aqui en el proyecto.

Lo que hacemos aquí es muy importante porque son niñas que no aceden facilmente a una educacion.

Son niñas que viven en communidades muy lejanas, y no tienen una escuela cerca. Algunas tienen que venir caminando cuatro o cinco horas, asi que es un retoya para ellas.

El proyecto es una gran ayuda porque primero damos una vivienda, luego las damos alimientacion y todo lo que necesiten para la escuela. Por la tarde tienen tutores que ayudan con las tareas, y parte del trabajo que hacemos es darle amor y la paciencia, y un espacio para poder conversar y ser escuchadas.

Te comento como mamá – en el Perú es un poco dificil aceceder educacion buena.

Muchas veces en las escuelas nacionales la enseñanza no es muy buena, porque no pagamos. Pero si nosotros pagamos en una escuela privada o particular, la enseñanza es mucho mejor. Por ejemplo ahora tenemos niñas que han venido de colegios nacionales empezando el primero de secondario aca, que muchas veces no pueden ni leer ni escribir bien.

Como no hay quien puedar monitorizar o controlar el proceso educativo en communidades alejadas, que pasa con los profesores que van a trabajar a esos lugares y no enseñan bien?

La manera de apoderar a las niñas es enseñandoles, para que pueden tomar sus propias decisiones ellas mismas.

Quería trabajar con niños porque me gusta ayudar. Me gusta compartir lo que se, y se que puedo hacer algo por las niñas que realmente necesitan. Entonces, si yo tengo esa capacidad y puedo enseñar algo bueno a la niña, se que va a transformar su vida y sus communidades van a tener mejores opportunidades de vida por eso lado.

Generalmente las niñas se sienten mas felizes aqui.

No se como viven en sus casas, pero ellas no quieren retornar a sus casas. Ellas quieren estar aqui sabado y domingo pero no podemos dejarles, porque ese espacio tienen que tambien compartir con la familia.

Realmente aprecio el trabajo que realiza LAFF, especialmente los talleres de las copas menstruales.

Ustedes hacen un trabajo immenso al apoyar este proyecto, porque son mujercitas a las que estamos ayudando. A partir de abril vamos a empezar a monitorear las copas con las niñas. Entonces van a contar sus propias experiencias: como se sienten, que les parece, si estan de acuerdo, si es bueno, mal. Va ser otra experiencia para ver.

El trabajo que hace LAFF es muy bueno, y se que no solo apoyan este proyecto si no muchos proyectos en el Cusco. De verdad muchas gracias, en el nombre del Proyecto del Valle Sagrado.