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Todos los niños tienen derecho a disfrutar de su infancia. Todos los niños tienen derecho a no sufrir de malnutrición y violencia y disfrutar del acceso a la educación y a la atención sanitaria. Tiene que ser así independientemente de los ingresos, de la geografía, del género o de la identidad. Un niño no debe estar en riesgo de ser privado de su infancia y de su futuro solo porque ha tenido la mala suerte de nacer en un lugar y no en otro.

Como LAFF, creemos que estos conceptos son fundamentales y son los principios rectores de nuestras acciones.

En este artículo se resume el informe mundial sobre la infancia ‘Infancias Robadas 2018’, publicado por Save the Children y, en particular, se analizan los problemas que surgen en los países afectados por la pobreza, los conflictos armados y la discriminación contra las niñas. En la segunda parte, el artículo se centra en cómo estas tres amenazas afectan el derecho a la educación, que es particularmente importante para nosotros, porque es en lo que se concentran las actividades de LAFF.

(LAFF, 2012)

El concepto and las vision se los diferentes países sobre la infancia fue definido en la Convención sobre los Derechos del Niño (1989).
Los niños tienen derecho a la supervivencia, a la alimentación y a la nutrición, a la salud y a una vivienda digna. También tienen derechos a ser alentados y educados, tanto formalmente como informalmente y a vivir libres de temor, sin violencia y protegidos del abuso y de la explotación.

Sin embargo, el Índice de Peligros para la Niñez de 2018, que es analizado en el informe mundial sobre la infancia ‘Infancias Robadas 2018’, publicado por Save the Children, revela la alarmante información que más de la mitad de los niños del mundo están en riesgo de interrumpir pronto el disfrute de su niñez. En comparación con el año 2017, la situación general parece más favorable en 95 de los 175 países, pero al mismo tiempo parece ser peor en 40 países y entre los niños y niñas más pobres y más afectados por conflictos (TMFOE, 2018). Esto enfatiza la necesitad de tomar más medidas para garantizar que ningún niño se quede atrás.

El Índice de Peligros para la Niñez de 2018 compara los países en función de un conjunto de indicadores que representan la interrupción del disfrute de la niñez. Estos indicadores son la mala salud, la malnutrición, la exclusión educativa, el trabajo infantil, el matrimonio precoz, el embarazo adolescente y la violencia extrema. Estos peligros son mas frecuentes cuando tres amenazas coinciden: la pobreza, los conflictos armados y la discriminación contra las niñas.

1. LA POBREZA

Los niños que crecen en la pobreza comienzan sus vidas en una situación de gran desventaja en comparación con aquellos que no. En efecto, ellos experimentan privaciones materiales, sociales y emocionales, menor acceso a los servicios y peores condiciones de vida. Ellos tienen más probabilidades de morir durante su niñez y de sufrir malnutrición (retraso en el crecimiento, desnutrición aguda pero también obesidad).

Los niños en situación de pobreza también tienden a ir menos al colegio o si van suelen ser menos eficientes en sus estudios, mientras es más probable que les obliguen a trabajar y a casarse prematuramente. Además, las niñas en situación de pobreza tienden a quedarse embarazadas a una edad temprana (TMFOE, 2018).

La pobreza infantil es un problema generalizado y esto es visible en el Índice de Peligros para la Niñez de 2018. 47 de los 185 países están caracterizados por la pobreza generalizada y el 20% de los niños en los países en desarrollo viven en la pobreza extrema (TMFOE, 2018). Esto significa que es un problema que existe en todos los contextos y que todos los países deben luchar contra el. Es probable que los niños que crecen en condiciones de pobreza sigan siendo pobres cuando sean adultos y transmitan la condición de pobreza a la siguiente generación y, por lo tanto, es probable que perpetúen la pobreza infantil. Por eso, es fundamental abordar este problema lo antes posible.

2. LOS CONFLICTOS ARMADOS

Actualmente, como mínimo 250 millones de niños viven en países afectados por conflictos (TMFOE, 2018). Los territorios afectados por los conflictos armados se caracterizan a menudo por la falta de alimentos y de servicios fundamentales como la atención sanitaria, el saneamiento y la educación. Por lo tanto, las enfermedades, la malnutrición y la muerte prematura son muy comunes en esas áreas.
Los niños que viven en áreas afectadas por conflictos tienen más probabilidades de trabajar desde una edad temprana. Además, el conflicto hace que las niñas sean más vulnerables al matrimonio infantil por varias razones, como por ejemplo, el miedo a la violación y a la violencia sexual, la falta de vivienda, el hambre o la inanición y para facilitar la migración. El matrimonio infantil es utilizado también por los grupos armados como arma de guerra. Los niños que viven en esas áreas a menudo sufren, presencian o temen a la violencia y esto causa profundos traumas emocionales que tienen repercusiones en sus vidas adultas.

3. LA DISCRIMINACIÓN CONTRA LAS NIÑAS

(MANTAY, 2016)

Muchas niñas en el mundo todavía sufren discriminación con respecto a los niños. De hecho, el Índice de Peligros para la Niñez de 2018 informa que en 55 de los 185 países las niñas sufren una gran discriminación (TMFOE, 2018). La situación ha mejorado sustancialmente desde hace algunas décadas, pero demasiadas niñas en el mundo, especialmente en algunos territorios, todavía están excluidas de la educación básica y experimentan matrimonio infantil, embarazo precoz, violencia sexual y trabajo doméstico no reconocido.

HABLANDO SOBRE LA EDUCACIÓN

Las actividades de LAFF se centran principalmente en aumentar las posibilidades que los niños en la Región del Cusco tienen de gozar del derecho a la educación. Por lo tanto, ahora vamos a centrarnos en las repercusiones de las tres amenazas en la posibilidad que los niños tienen de gozar de esto derecho.

La educación es un derecho fundamental del niño que está recogido en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en otros instrumentos internacionales de derechos humanos. El derecho a la educación es sin duda uno de los derechos con más poder. Es necesario para el desarrollo humano, social y económico. De hecho, ofrece la posibilidad a los niños y a los adultos que viven en una condición económica y social desfavorable de salir de la pobreza y participar plenamente en la sociedad. La educación permite al individuo descubrir y desarrollar todo su potencial y también garantiza la dignidad humana y promueve el bienestar individual y colectivo. También es un elemento fundamental para lograr el desarrollo sostenible y la paz duradera.

(LAFF)

La educación es un factor fundamental que puede permitir a los niños escapar de la pobreza, pero al mismo tiempo la pobreza constituye también el mayor obstáculo para que los niños accedan a la educación. El Informe señala que los niños que viven en países de bajos ingresos tienen casi 9 veces más probabilidades de no ir a la escuela en comparación con los que viven en países de altos ingresos (TMFOE, 2018).

Muchos niños que provienen de familias pobres no van a la escuela porque los padres no pueden permitirse los gastos necesarios. Además, para la familia, mandar a su hijo a trabajar les puede parecer una mejor inversión porque los beneficios son inmediatos, no como en el caso de la educación, que son a largo plazo.

Los niños pobres que van a la escuela también tienen menos probabilidades de ser eficientes en sus estudios porque no están en la misma condición física, social y emocional de los niños más afortunados.

Otra amenaza que puede poner en riesgo el derecho a la educación es el conflicto violento. A menudo, a causa de los conflictos, las escuelas se cierran, son destruidas o incluso los niños no asisten por miedo a la violencia.
Los desplazamientos causados por los conflictos también tiene una fuerte repercusión en la educación.

En lo relacionado a la discriminación de la mujer, aunque en todo el mundo la brecha de género en la educación se está reduciendo, todavía existen importantes desigualdades de género en ciertas partes del mundo (TMFOE, 2018). Esto podría deberse a normas culturales, pobreza, matrimonio precoz y forzado, embarazo en la adolescencia, residencia en zonas rurales, condiciones de refugiados, violencia de género, discapacidad, etc.

CONCLUSIÓN

El informe ‘Infancias Robadas 2018’ deja claro que muchos niños del mundo están muy lejos de gozar de sus derechos y de disfrutar de su infancia, libre de malnutrición y violencia y con acceso a servicios de atención sanitaria y educación de calidad. No es aceptable que, debido a sus orígenes, los niños corren el peligro de verse privados de disfrutar de su niñez y de tener un buen futuro. Además, esta agresión contra la niñez priva a los países de la energía y el talento que necesitan para progresar.

Es fundamental que los gobiernos y las organizaciones internacionales aborden este problema para asegurar que se llegue, en primer lugar, a quienes estén en peores condiciones y para que, en un futuro proximo, todos los niños tengan los derechos que merecen.
Creemos que el trabajo que LAFF hace es una contribución fundamental. De hecho, incrementamos de forma tangible las posibilidades que nuestros beneficiarios han de gozar del derecho a la educación.

Referencias:

(LAFF)

(LAFF, 2012)

(MANTAY, 2016)

(TMFOE, 2018) The many faces of exclusion, End of Childhood Report 2018, Save the   Children.

(UEAAR, 2018) Understanding Education as a Right,  Right to Education Initiative

(UNESCO, 2018) Right to Education, UNESCO