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Conoce a Eliana: Una Psicológa en Cusco que trabaja con LAFF

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En esta serie de entrevistas, queremos iluminar algunos de los increíbles trabajos que se realizan bajo cuerda en LAFF. Hablamos con las personas que trabajan directamente con nuestros jóvenes y, que sin ellos, no podríamos ayudar cada año en construir un futuro mejor a una gran cantidad de niños que habitan en la región de Cusco.

Nuestra primera entrevista es con la psicóloga Eliana, que trabaja en todos los proyectos de LAFF para apoyar a los jóvenes vulnerables.

En esta poderosa entrevista, Eliana habla sobre las vulnerabilidades y los desafíos que enfrentan muchos niños y familias. Las dificultades para las niñas y niños que crecen en una cultura de machismo, la necesidad de una educación emocional y atención de salud mental en las escuelas, y cómo las organizaciones benéficas como LAFF pueden ayudar.

 

 

“Los niños no son medias personas, son personas completas con opiniones, decisiones, con sueños, tristezas y angustias; sienten como los adultos.”

 

 

 

¿Me podrías hablar un poco de tu vida y de tu trabajo?

Nací en un pueblo pequeño en el departamento de Puno. Mis padres eran profesores. Cuando Perú pasó por un momento muy difícil con el terrorismo en los años 80 y la situación era tan peligrosa, mis padres decidieron migrar a Cusco.

Soy casada, soy psicóloga y trabajo con niños desde siempre. Cuando yo era adolescente trabajaba en grupos de la iglesia y esa fue mi motivación para elegir este tipo de carrera.

¿Cuáles son tus motivaciones para trabajar con niños?

Creo que el cambio de cualquier sociedad se tiene que hacer a través de los niños.

En Perú, especialmente en la sierra, no se invierte lo suficiente en la capacidad de los niños. Nuestra forma de ser como peruanos hace que esto no se tome en cuenta. El valor que los niños tienen no es igual al de un adulto.

Los niños no son medias personas, son personas completas con opiniones, decisiones, con sueños, tristezas y angustias; sienten como los adultos. Por eso me gusta trabajar niños, por el hecho de que yo pueda darle valor a todo eso.

“Yo descubrí casos de niñas que creen que por el hecho de ser mujeres cuando sean adultas, van a sufrir mucho. Se necesita cambiar esa mentalidad en mujeres y niñas.”

¿El trabajo con los familias es importante?

Mi lucha es constante con los adultos. Cuando uno interviene en un caso de un niño lo ideal sería que las familias se involucren en el trabajo, eso es lo más difícil. Es muy difícil cambiar los esquemas mentales de los adultos.

En mi experiencia con niños en este estado de vulnerabilidad es más difícil porque las carencias no son solamente económicas; son afectivas y son de educación de los padres. Entonces es difícil hacer entender a un adulto que la manera del niño para poder superar esa dificultad depende también de él.

También hay diferencias entre padres y madres, las mujeres son más pasivas, más sumisas, pero los padres dicen ‘no, es mi hijo y yo sé’, esa es nuestra forma de ser en la sierra. Y es más en personas que migran del campo donde el varón tiene la voz, el voto, la decisión, y todo lo demás.

¿Perú es una sociedad machista, no?

Si, pero la mujer no se opone no porque está de acuerdo, solo se calla. No le han enseñado como comunicar y escuchar sus opiniones.

En mi trabajo con los niños desde hace 4 años, estoy enfocada en esa mentalidad de las niñas. Yo descubrí casos de niñas que creen que por el hecho de ser mujeres cuando sean adultas, van a sufrir mucho.

He escuchado mujeres en mis prácticas profesionales en hospitales, por ejemplo, que dijeron ‘es una niña, que pena, va a sufrir, es una mujercita’. Se necesita cambiar esa mentalidad en mujeres y niñas. Las niñas tienen que crecer conociendo que la condición de ser mujer no es una condición terrible.

¿Ellas aceptan que la violencia contra las mujeres es normal?

Trabajé en un colegio donde había una mujer que tenía un esposo muy violento, y me dijo algo tan fuerte: “Llegó a la casa borracho y pegó a su hija como si fuera su mujer. Si me hubiera pegado a mí sería normal, pero que pegue a la niña es terrible”.

Yo quiero evidencia esa  forma de pensar de las mujeres, piensan que ser víctimas es lo normal.

¿Crees que necesita un cambio en el sistema o a nivel gubernamental

Creo que sí. Es una batalla que están haciendo en las instituciones en el área social, como por ejemplo el enfoque de género en las escuelas. Pero desde mi punto profesional necesito hacer algo. Creo que no podemos esperar a este cambio educativo. Si yo puedo colaborar con este cambio con un pequeño grupo, está bien.

¿Para los niños que es lo más importante?

El machismo forma ideas en niñas que van a ser víctimas y forma niños con la idea de que la mujer vale menos y que pueden hacer lo que quieran. Entonces es lo mismo, hay que cambiar esta mentalidad. Tiene el mismo sentido en las cualidades del hombre: el hombre no llora, el hombre es fuerte; puede ser muy protector, muy cariñoso pero el mensaje es que él es más fuerte que ella.

¿En relación a los niños y niños en situación de vulnerabilidad, cuáles son las mayores adversidades que encuentran estos niños?

Debería cambiar primeramente la educación, enfocarse menos en contenidos y más en los valores. Se descuida la parte de la formación personal de los niños. Hay escuelas que tienen psicólogos y una tutoría donde se habla de este área personal, pero hay un psicólogo para 200 niños.

Otra cosa es el acceso a la salud mental en el sector de la salud, no se prioriza a los niños en la salud mental. No se consideran los niños como entes que necesitan orientación en salud mental.

Hay lugares donde podemos dar a los niños esta forma de atención y para mí es en estos proyectos sociales. Nunca he visto una organización que de atención a la salud mental de los niños que no sea un proyecto social.

¿Cuáles son los principales problemas de estas organizaciones en Cusco?

 Pienso que dentro de las organizaciones hay un problema con los presupuestos. También los voluntarios son personas normalmente en los que podemos contar. Sin embargo, su estadía temporal en un proyecto no siempre da estabilidad a todo el programa que quieren hacer. Deben tener protocolos para esto, porque siempre el tiempo de adaptación de un voluntario toma tiempo y cuando ya están adaptados, se tiene que ir y viene otra persona. Pienso que eso es un problema que puede afectar la continuidad de trabajo.

Sin embargo, hay un problema en los mismos niños que son atendidos por estas organizaciones. Muchas veces estos niños creen que los extranjeros vienen es para traerles algo material. Hay extranjeros, por ejemplo, en Azul Wasi, que les llevan caramelos o algo así, juegan con ellos y lo pasan bien. Pero el niño cree que todos los extranjeros que vienen y el apoyo de ellos es un regalo o algo material.

¿Los niños que están en posición de vulnerabilidad tienen un sentimiento de inferioridad?

Creo que los niños solamente son producto de su formación.

En general yo he trabajado con personas que viven en hogares, que tienen dificultades en tomar decisiones. Ellos no han desarrollado la capacidad de tomar decisiones, porque en el hogar han decido por ellos, incluso lo que van a hacer en su tiempo libre.

Ellos no han desarrollado tampoco una estrategia de resolver conflictos porque siempre tienen por encima a la autoridad, el que resuelve o no resuelve. Creo que estos niños tienen muy poca tolerancia a la frustración y es por eso por lo que hay agresividad. Así que ellos buscan otras maneras de defenderse. Pienso que eso un estado natural para alguien que está en una situación de vulnerabilidad.

¿Pero ahora en las universidades hay más formación sobre eso?

Desde hace unos años dentro de la formación de los profesionales hay un aspecto más humanista y se valora a los chicos como personas inteligentes y con valor. Pero creo que no es suficiente, y las políticas necesitan cambiar alrededor de esto, especialmente cuando hay personas que quieren cambiar cosas. En los colegios, por ejemplo, las directivas para psicólogos es hacer solamente psicología educativa, por ejemplo, con problemas de aprendizaje, pero no nos podemos enfocar en los problemas emocionales. Son políticas institucionales y son directivas del estado.

Hemos hablado de los problemas de su trabajo pero espero que haya momentos de alegría también.

 En realidad, estas cosas gratificantes no son cuantitativas, siempre son cualitativas porque yo veo el cambio en los niños, en los pensamientos, en las emociones. Por ejemplo, cuando un chico me dijo: ‘hoy me pude controlar y me sentí bien’-eso es la inteligencia.

También veo que hay niños que pueden educar a sus padres, porque han aprendido la lección. Tienen la capacidad de decirle a sus padres cuando algo no está bien.

¿Y finalmente que piensas del trabajo de LAFF?

 Yo trabajo con LAFF desde 2013 y creo que estamos en el buen camino. Vamos con pasos pequeños debido al problema de presupuesto, que es siempre un problema con organizaciones sociales, pero es el camino correcto. ¿Qué cambiaría? Creo que debe haber más personas peruanas que puedan complementar el equipo y que puedan entender y conocer como somos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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